Para dar un paso más en la protección de la salud de sus pacientes, la Clínica Dental Bucoral ha instalado desfibriladores semiautomáticos en las instalaciones de Antequera y Mollina, convirtiéndose así en las primeras clínicas dentales de la comarca que cuentan con este tipo de maquinaria, que permite restablecer el ritmo cardíaco a quienes han tenido una parada cardiorrespiratoria.

Tanto el personal de Antequera como de Mollina ha recibido unos cursos homologados para saber cómo actuar ante estos sucesos. En esta formación, además de informar sobre un manejo rápido y ágil de las unidades de reanimación, el equipo también ha aprendido a detectar que se ha producido una parada y cómo atender a los afectados antes de la llegada del personal sanitario.

Los desfibriladores semiautomáticos instalados también permiten conocer, en caso de duda, si ha dejado de latir el corazón en la persona a la que se le ponen los electrodos y por lo tanto se ha provocando la fibrilación ventricular. “Si la máquina detecta que realmente no se ha producido un paro cardíaco no se activa para hacer la descarga”, destaca la gerente y odontóloga de la Clínica Dental Bucoral, María Teresa Bravo.

Más seguridad para viandantes

Estas unidades de reanimación están ubicados en las salas de espera de ambas clínicas. Además, en las entradas de los locales se colocarán sendas placas informando de que se cuenta con estos desfibriladores semiautomáticos, para que los viandantes también sepan que están junto a un establecimiento cardioprotegido.

De esta forma, no sólo se da una mayor seguridad a los pacientes, sino que también la Clínica Dental Bucoral puede ayudar a la supervivencia de cualquier vecino o visitante que estén pasando cerca de nuestras instalaciones, ya sea en pleno centro de Antequera (calle Infante don Fernando, 51) o de Mollina (Paseo de las Acacias, 3). 

“El tiempo de respuesta ante una emergencia de este tipo tiene que ser, como máximo, de entre 8 a 11 minutos. Si no hay un tratamiento en este tiempo, las posibilidades de supervivencia de una víctima que ha sufrido una parada cardiorrespiratoria disminuyen en un 10% cada minuto adicional que pase”, explica María Teresa Bravo.