Los bebés suelen tener la necesidad continua de succión, aún después de la toma durante la lactancia. Es un gesto instintivo para el que se le encuentra solución con el uso del chupete, cuyo uso permite calmar al recién nacido y ayudarle a conciliar el sueño. Además, estudios han demostrado que empleado durante la noche supone una disminución del riesgo de muerte súbita del lactante. Sin embargo, un uso prolongado puede dar lugar a anomalías dentales, sobre todo si no se retira antes de los tres años. También aparecen estos problemas, como en el crecimiento del hueso maxilar, en menores con la costumbre de succión de sus dedos. 

Estos hábitos dan lugar a un estrechamiento de la bóveda del paladar que llegan a provocar una mordida cruzada del grupo de los dientes posteriores y una mordida abierta de los dientes anteriores. Esto es, que al cerrar la boca queda una separación entre los dientes superiores y los inferiores. También va a producir al mismo tiempo una retroinclinación de los incisivos inferiores; es decir, que estas piezas dentales se inclinarán hacia la lengua. “Esto puede dar lugar a problemas importantes en el crecimiento del niño”, como recuerda la gerente de la Clínica Dental Bucoral, María Teresa Bravo.

Recomendaciones

A largo plazo, pueden aparecer asimetrías faciales si se prolonga el uso del chupete o el hábito de la succión del dedo. Y si no se corrigen a tiempo van a dar lugar a la necesidad de un tratamiento de ortodoncia, si no se quiere que el problema se agrave en un futuro. En este sentido, desde la Clínica Dental Bucoral recordamos algunas de las recomendaciones que se hacen desde la Sociedad Española de Odontopediatría:

 

  • Evitar usar el chupete como método para poder retrasar una comida.
  • En todo caso preferible (aunque lo más conveniente es dejarlo cuanto antes) el uso del chupete para saciar sus ganas de chupar, en lugar de uno de los dedos de la mano (que generalmente es el pulgar).
  • No untar el chupete en líquidos dulces para evitar la llamada “caries del biberón”. Es frecuente que esta patología se presente asociada a la mala costumbre de ofrecer un biberón lleno de zumo, leche o bebidas azucaradas para que el menor vaya bebiendo a demanda o permitir que el niño se duerma chupando la tetina del biberón y sólo se recomienda el uso de agua.
  • Buscar un método para ir retirando el uso del chupete: untar la tetina con sustancias de sabor desagradable (vinagre, pimienta, limón…), inventar una historia en la que algún personaje de ficción se lo lleve, ‘olvidarse’ en un lugar de vacaciones o perderse en la calle o cortar la tetina o pincharla para que la sensación de chuparla no sea placentera.