Puede no parecer un tratamiento que requiera tanta atención como otros, como pueda ser tener que realizar una endodoncia o la extracción de un diente, pero no sería adecuado restarle importancia a la limpieza dental en lo que respecta a la salud de nuestra boca.

Y es que, una limpieza dental va mucho mucho más allá de los resultados estéticos y mantener a raya posibles manchas o el oscurecimiento de los dientes, por hábitos como un consumo muy habitual de té o café, o el tabaco, que no se consigue eliminar con el cepillado diario. También evita que las piezas dentales empiecen a tener ese típico tono amarillento por la acumulación de la placa bacteriana y sarro. 

Precisamente, el hecho de que se acumule placa bacteriana en torno a los dientes y, consecuentemente se genere el sarro debido al endurecimiento de la misma, puede acarrear caries o futuros problemas en las encías. “Es una forma de prevenir las enfermedades periodontales. Si no se tratan a tiempo el sarro produce la gingivitis, si no se trata aparece la periodontitis y si esta no se trata, a largo plazo puede haber una pérdida de los dientes. Es muy importante la limpieza”, explica la gerente de la Clínica Dental Bucoral, María Teresa Bravo.

Al menos es necesaria una limpieza dental al año. Sin embargo, hay pacientes que, debido a diferentes factores, como pueda ser su saliva, producen más placa bacteriana -y a la postre más sarro-, y a ellos se les recomienda que la hagan cada 6 meses. Igualmente, también influye que se tengan malos hábitos en la higiene bucodental para tener que realizar más de una limpieza dental al año.