Cada vez son más habituales en el deporte de élite e incluso de aficionados. Los protectores bucales históricamente han sido una parte más de la indumentaria de boxeadores y aficionados a este deporte o a otros calificados de riesgo, pero no se veían en otros deportes. Sin embargo, ahora ya no es extraño ver estos elementos para evitar lesiones dentales en jugadores de baloncesto de la NBA o las principales ligas de fútbol.

“Habrían muchas menos lesiones en los dientes cuando se practica deporte si se usaran”, señala la gerente de la Clínica Dental Bucoral, María Teresa Bravo, de unos elementos que evitan que si hay un golpe o una caída haya una rotura, o incluso la pérdida del diente en los casos de traumatismos más graves.

Los protectores bucales no sólo están indicados para boxeo o artes marciales donde se permite el golpeo; sino también en modalidades deportivas de equipo en las que son muy habituales el contacto como fútbol, baloncesto, balonmano o rugby; u otros donde puede haber riesgo de caída o golpe como el ciclismo, patinaje o hockey.  Y no sólo para deportistas profesionales, sino también para cualquier aficionado, especialmente en el caso de los niños.

Modelos de protectores bucales

  • Estándar: Su precio es el más bajo, pero tiene como inconveniente que pueden quedar holgados, y por tanto se pueden caer fácilmente, o que no encajen bien con la dentadura, sobre todo si se está en pleno tratamiento de ortodoncia
  • Termoadaptables: Son protectores moldeables compuestos de un material que se calienta -habitualmente introduciéndolos en agua caliente- para que se puedan adaptar mejor a la boca del usuario.
  • Personalizados: Son modelos individualizados que recomendamos, ya que se ajustan completamente a las necesidades del paciente. 

Cuidado y limpieza

Para el mejor cuidado de los protectores bucales, es fundamental limpiarlos correctamente tras su uso, con un jabón neutro y agua tibia, empleando para ello un cepillo. Y siempre es recomendable, cada cierto tiempo, dejarlos en un vaso de agua con las mismas pastillas que se emplean para el cuidado de las prótesis dentales.

Una vez limpios y secados correctamente, es conveniente guardar el protector bucal en su estuche, que no sea hermético y permita la ventilación para que no se deterioren, evitando también que esté en un lugar donde se alcancen altas temperaturas.