Como más vale prevenir que curar, en la odontología pediátrica existen métodos que favorecen la conservación de los dientes en los menores. Y una de ellas es el sellado de los dientes: un tratamiento preventivo que consiste en colocar un material sobre los surcos y fisuras de las superficies molares y premolares, con el fin de minimizar que se queden restos de comida.

Este tipo de tratamiento es recomendado en los niños, pudiéndose aplicar de los 6 a los 12 años, cuando ya va contando definitivamente con las piezas definitivas, ya que reduce el riesgo de que haya más adelante un daño en el esmalte y la dentina por la acción de las bacterias -al convertir los azúcares en ácido-. De este modo, se actúa de forma preventiva ante posibles caries, que pueden llegar al nervio e incluso provocar la pérdida del diente en los casos más severos. 

Hay que tener en cuenta que las caries de fosas y fisuras representan entre el 80 y el 90%  de todas las caries que afectan a los dientes posteriores y el 44% en los dientes primarios, como indica la Sociedad Española de Odontopediatría.

 

Tratamiento y cuidados

Tras la adecuada limpieza de la zona donde se va a actuar, se van recubriendo las fosas y fisuras de las piezas con un tipo de resina que hace una función de barrera protectora en esas partes retentivas del diente, usando un agente adhesivo que mejore la retención del material.

El sellado de los dientes es una técnica que no va a causarle ningún tipo de dolor a los niños y se puede llevar a cabo en una sola visita a nuestras instalaciones de la Clínica Dental Bucoral de Antequera y Mollina.

Este tratamiento suele tener una duración media de unos cinco años, aunque si se cae el material se puede colocar de nuevo. Si bien es recomendable seguir una serie de pautas para mejorar su durabilidad:

  • Que el paciente mantenga una buena higiene bucodental, con el correcto uso del cepillo en la limpieza de los dientes y el complemento de un colutorio.
  • Reducir en la dieta el consumo de alimentos con alto contenido de azúcares y grasas.
  • Controlar y hacer un mantenimiento periódico del tratamiento, para comprobar su efectividad.
  • El sellado de los dientes se puede complementar con la aplicación de flúor por parte del especialista.